Los Bebés Arcoíris son aquellos que nacen tras la pérdida de un hijo anterior, bien por un aborto durante el embarazo, o una muerte poco tiempo después del parto.

Estos niños, explica Sabina del Río, psicóloga especialista en maternidad y directora del centro Calma, «vienen a simbolizar que, tras el terror y la oscuridad que deja una tormenta, viene algo bonito con luz y color. Su existencia va íntimamente ligada a la lluvia. No hay arcoíris sin que previamente no haya habido lluvia».

Cuando esto sucede, es importante que no se niegue la existencia del hijo anterior perdido, advierte Del Río: «Aunque no haya llegado a nacer, para unos padres siempre será su hijo. Que forme parte de la historia familiar, incluso que pueda figurar en el libro de familia y en el Registro Civil. Es un hijo que sí existió para los padres y que debe tener su identidad, nombre y lugar en la familia».

Elaborar el duelo, necesario

El dolor por la pérdida de un hijo advierte Sabina del Río, «no puede ni negarse, ni aplazarse, es algo por lo que lamentablemente hay que pasar». El objetivo de que el siguiente embarazo se espacie, explica, «es que el nuevo hijo pueda venir lo más libre posible, sin cargas ni expectativas que cumplir por el hecho de venir tras un «bebé estrella». Que el nuevo hijo tenga su identidad por sí mismo, no que su existencia solo venga ligada a la muerte de su hermano, y se convierta así en un «hijo de reemplazo o de sustitución» ».

La realidad es que, en función de las circunstancias de la muerte del bebé, el siguiente embarazo puede venir lleno de miedos y temores a que vuelva a suceder. Se da el caso, apunta la directora de Calma, «de que muchas mujeres en esta situación no quieren/pueden vincularse con el nuevo bebé por temor a que se vuelva a repetir la situación y pasan el embarazo bloqueadas sin poder conectar con su hijo». Si esto se detecta, esta experta recomienda consultar con un especialista en psicología perinatal. «Esta persona es quien puede ayudar a distinguir ambas experiencias y se pondrá a trabajar toda esta angustia y miedo. Así conseguirán al menos estar tranquilas e ir conectando poco a poco con la ilusión de esperar un bebé y de este modo evitar confusiones entre un hijo y otro».