El parto: un momento mágico que debemos de admirar de las mujeres.

No existen nacimientos más dignos o menos dignos, todas las formas de llegar al mundo son sangrados, por tanto, nacer por cesárea es sangrado.

Cada nacimiento es un acto de amor; es mágico, intenso, doloroso y lleno de emociones.

Hace casi un año, una frase junto a una serie de imágenes fue compartida en las redes sociales; las cuales indignaron a miles de usuarios. La frase decía “traer bebés al mundo mediante cesárea fue un pecado”. Esto es, sin duda, un ejemplo de la ignorancia y el fanatismo que ha sido suscitado por múltiples controversias y críticas. Sin embargo, por más increíble que parezca, la cesárea aún se considera como una forma antinatural de dar a luz.

Ok, el parto natural tiene más ventajas para la madre y el bebé; pero la cesárea también es una forma maravillosa de dar a luz; ya que desde que esta se practica a podido salvar millones de vidas.

Parto por cesárea, belleza y dolor

Toda mujer sueña con poder tener un parto fácil, rápido, en el cual ella se pueda sentir segura, acompañada, a gusto… no obstante, esto no siempre ocurre, de hecho, de más de una madre tiene un mal recuerdo de esa memoria.

Al mismo tiempo, ocurre algo que no podemos negar, las tasas de cesáreas han estado superando su límite en situaciones injustificadas. Estas cirugías es muchos casos superan las recomendadas por la OMS.

¿Las madres de hoy no pueden dar a luz por vía vaginal? Esta pregunta a veces es un poco controvertida. Porque no se puede negar que hay situaciones en las que la cesárea es ineludible, donde estas decisiones, lejos de estar programadas, suelen darse en el último minuto. Por tanto, no conviene caer en la todavía “cuestionable” idea de que las mujeres de hoy no son como las de antaño. De hecho, no hace falta decir que en el pasado, las tasas de mortalidad al nacer eran demasiado altas.

Por tanto, no queremos profundizar en los motivos por los que hay más cesáreas en este artículo. Esta vez, solo queremos “celebrar” estos partos, porque son tan mágicos, dolorosos, emocionantes e intensos como los partos vaginales.

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