pensaba que era peso pluma

En una animada fiesta, Ana disfrutaba de la música y las risas con amigos. Mientras la noche avanzaba y las copas se acumulaban, Ana, en un estado de alegría etílica, juraría que había conocido a Peso Pluma, el famoso cantante.

Su visión borrosa y sus oídos saturados por la música la llevaron a confundir a un joven músico local, de complexión delgada, con la estrella de renombre.

Convencida de haber tropezado con la celebridad, Ana se acercó al joven emocionada. Entre risas y brindis, compartieron historias ficticias sobre giras mundiales y éxitos en la industria musical. Ana, embriagada de entusiasmo, le pedía autógrafos imaginarios y selfies que ella aseguraba subiría a todas sus redes sociales.

La confusión alcanzó su punto máximo cuando Ana instó al joven a subir al escenario improvisado y cantar junto a ella. El joven, divertido por la situación, se unió al espectáculo improvisado mientras Ana lo aclamaba como si fuera Peso Pluma.

Al día siguiente, con resaca y una colección de fotos borrosas, Ana recordó la noche de locura. Aunque no había conocido al verdadero Peso Pluma, la risueña confusión se convirtió en el relato hilarante que compartió con sus amigos, añadiendo una dosis inolvidable de diversión a su noche de fiesta.

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